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miércoles, 15 de junio de 2016

Kimberly Freeman basa su último libro en los diarios de su abuela

Las montañas azules” (Bóveda) podría catalogarse como una landscape novel, aunque cuenta con la particularidad de que su autora inspira la trama en varios relatos recogidos por su abuela cuando trabajaba en varios hoteles de Sídney en los años 20.

En 1926, Flora, Tony y Sweetie, conmocionados, discuten alrededor de ‘un cuerpo’ sobre qué deben hacer con él. Tony sugiere que deben deshacerse del cadáver junto a las cataratas y que parezca un accidente, ya que si ‘el viejo’ descubre qué ha pasado, Flora no recibirá un centavo. A ella no le importa el dinero y solo puede llorar compadeciendo a una tal Violet, mientras Tony y Sweetie se llevan el cuerpo. Más tarde sabremos que la persona a la que se están llevando es el hermano de Flora, Sam.

Avanzamos hasta 2014 y conocemos a Lauren, que trabaja en una cafetería de Evergreen Falls. Durante uno de sus turnos, encuentra una llave que se ha dejado uno de sus clientes, Tomas Lindegaard, un arquitecto danés. La llave la conduce hasta el ala oeste, actualmente abandonada, del hotel donde se encuentra la cafetería en la que ella trabaja. Allí, encuentra una serie de cartas de amor escondidas en un gramófono todas firmadas con las iniciales SHB y datadas en 1926. Se deja llevar por la excitación de desentrañar el misterio.

Sin casi experiencia alguna en el amor, empieza torpemente una relación con Tomas, aunque la primera cita es un completo desastre. El inicio de la relación se ve interrumpido cuando Tomas debe marchar de regreso a Dinamarca, pues su ex-esposa ha tenido un grave accidente.

Kimberley Freeman es una escritora de ficción contemporánea con un target mayoritariamente femenino, aunque también escribe ficción para jóvenes adultos o terror bajo su verdadero nombre, Kim Wilkins. 

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